Existir es Resistir

El lenguaje del Mundo

“El lenguaje del mundo” es un término que me he permitido tomar prestado del escritor brasileño Paulo Coelho, utilizado en su libro El Alquimista. Con él, lo que pretende es definir a un supuesto lenguaje simbólico que puede ser entendido en cualquier parte del mundo, por cualquier persona.

Yo me voy a tomar la libertad de precisar en esta página, a modo de guía, aquellos puntos que considero esenciales para poder comunicarse con este poderoso lenguaje por todo lo largo y ancho de nuestro basto planeta. Podría llamársele también “Guía del viajero”, pero, qué quieren que les diga, “El lenguaje del mundo” suena mucho más bello y poético. Espero que pueda serle de alguna utilidad a algún intrépido viajero. Ni que decir tiene que agradeceré toda la ayuda que me ofrezcan para completar lo mejor posible la guía que a continuación comienzo:

  1. Una sonrisa es la mejor carta de presentación. Nada que comentar.
  2. Dirígete siempre con amabilidad. Aunque no se entiendan las palabras, hay que procurar que el anfitrión empatice con nosotros, y para ello no hay nada como la cordialidad y el buen ánimo en el trato.
  3. Sé humilde. Deja el orgullo en casa; no puedes presentarte en un lugar que te es ajeno mostrando prepotencia y arrogancia, te rechazarían sin contemplaciones. La gente suele mostrar más simpatía a las personas sencillas.
  4. Procura tener siempre algo que ofrecer. Es decir, sé generoso; las personas solemos, por naturaleza, desconfiar del extraño; si quieres recibir lo mejor de tus interlocutores, deberás antes mostrar tu buena voluntad.
  5. No olvides el refrán: “Donde fueres, haz lo que vieres”. Es siempre el extranjero el que debe adaptarse al nuevo lugar; no esperes nunca lo contrario.
  6. Antes de hablar, escucha y observa. Aprende los usos y costumbres de tus anfitriones y empatiza con ellos antes de pretender pronunciarte sobre cualquier asunto.
  7. No comiences llevándole la contraria a tu anfitrión. Aunque no tenga la razón, lo más importante en un primer momento es la confraternización; ya habrá tiempo para discusiones. No olvides que el que juega en casa siempre juega con ventaja.
  8. Recuerda la importancia de la primera impresión. Un mal comienzo podría suponer la diferencia entre una estancia feliz y placentera o un infierno de viaje.
  9. Muéstrate abierto y receptivo. La gente no se fía nunca de las personas abstraídas y oscuras; dan la impresión de que ocultan algo.
  10. Compórtate siempre con alegría y algo de ingenuidad. Los extraños suelen mostrarse más comunicativos y generosos con personas de este tipo.
  11. Sorpréndete por cada cosa nueva que te enseñen. A las personas suele complacernos mucho el poder sorprender al visitante; no prives de esa ilusión a tu anfitrión.
  12. Al mismo tiempo, sé respetuoso con todo lo que te sea extraño. Nunca te burles de las costumbres y rituales que sigan en el lugar donde te encuentres, ni de nada que tenga que ver con su cultura o religión. No olvides que lo nuevo y extraño no tiene por qué ser peor, tan sólo es diferente.
  13. Acepta de buen grado lo que se te ofrece, y agradécelo. No le usurpes nunca a nadie el placer de dar, y no olvides tampoco el refrán “es de bien nacidos ser agradecidos”.
  14. Y por último, cuando te toque ser anfitrión, trata al visitante como te gustaría que te tratasen a ti en su lugar.

Las personas que aprenden a hablar correctamente el lenguaje del mundo, tienen aseguradas todas las puertas abiertas allá donde vayan.

5 marzo, 2010 Posted by | Lenguajes | 1 comentario

   

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